miércoles, 24 de agosto de 2011

TUS ENSEÑANZAS MAMÁ

TUS ENSEÑANZAS, MAMÁ
Mi vieja del alma, que fortaleza. Un viejo roble, diría.

Hoy, 20 de Agosto llegas a tus 82 años, luchando, combatiendo, sufriendo, lidiando, riendo, llorando, soportando, ofreciendo tu vida por la de otros, callada en el rincón cuando hablas con DIOS.

Así nos enseñabas, a tu manera, movida por tus instintos y por tus conocimientos.

No puedo olvidar las primeras enseñanzas que me distes, con tu libro de mantilla, a fuerza de animales y herramientas pintadas, repetíamos y repetíamos, lloraba y se que tu también llorabas, pero que paciencia guardabas en tu corazón. Aquel muchachito parecía no estar bien de su cabeza. El loco, el loco Alex. Fui bautizado desde chiquito como tal por aquel inefable Tío Ángel que nos etiquetó a todos: El mamón, la verruga, nomasco, etc.

Aquella primera maestra de escuelita, en su sala de clases, forrada de tablas con hendijas que dejaban mirar el monte y el hato de Bartolo. Los burros corrían y jugaban. Fueron el blanco de muchas miradas inocentes cuando se cruzaban, amándose, reproduciéndose.

Luego la risa de los niños y el inmediato castigo tradicional, de rodillas mirando la pared, o el tradicional reglazo, castigados injustamente por mirar aquellos burros que nos distraían, los cuales ni se enteraban que estaba pasando adentro del salón por tan magno evento publico.

Luego tus enseñanzas, tus palabras, tus concejos sabios. Mijo no miren eso, es malo ver esas cosas.

El vecinito Elvin, aquel amigo chiquito de aquella infancia lejana que se perdió en la distancia, que ni su rostro recuerdo, solo el nombre y la vaga figura.
La vecina con su niña, que un día cualquiera compartía en su casa contigo aquellas conversaciones de adulto, en aquella casa de una sola pieza donde se compartía la cama, el fogón, la mesa y taburetes y una hamaca que un día sirvió para que yo y la niñita nos acostáramos inocentemente a jugar a papa y mamá, yo con los calzones abajo y ella con su pantaletica a media rodilla….y así nos quedamos dormidos hasta ser sorprendidos de algo que no sabíamos para que servía.

Luego tus enseñanzas, tus palabras, tus concejos sabios. Mijo eso no se hace, es malo hacer esas cosas.

Y amaneció ese día tranquilo. Yo jugaba y me retorcía en las cabuyeras de aquella hamaca….y plosssss, caí de cabeza después de haber quedado mi pié enredado en esa cabuyera. Que dolor, el que yo sentí, que grito……pero mas grande fue tu dolor y desesperación. Como corriste, como te vestiste tan rápido….. y saliste conmigo en hombros corriendo, llorando. Solo se que mis lagrimas corrieron, como corren ahora madre mía.

Como llegaste al hospital no lo sé, pero ya en el, llorabas conmigo de ver los gritos que daba cuando me ponían aquel yeso, que sin reparar el bracito desmontado, aquel practicante me colocaba rápidamente.

Y papá también lloró como un niñito y no permitió que me fueran a operar para enderezar aquel entuerto que había cometido el practicante al enyesarme con el brazo descolocado, y así me quedé.

Y luego tus enseñanzas, tus palabras, tus concejos sabios. Mijo eso no se hace, es malo subirse en las cabuyeras de las hamacas.

Hasta después entrado los 12 años, no volví a tocar las cabuyeras de las hamacas, hasta que me di cuenta que ellas no eran las culpables, sino yo.
Y así madre pasamos nuestra infancia, entre golpes y concejos, entre risas y llantos, entre nombres y sobrenombres, entre alacranes y ciempiés, entre gotas de agua y techos de loneta, entre los haticos y sabaneta, entre puerto rico y santa maría.

Madre, de noche cuando me acuesto le rezo a la virgen de Chiquinquirá y rezo por ti, así como tu sigues rezando por nosotros.
Agradezco al cielo y a nuestro Señor por haberme dado la madre más hermosa y linda de este mundo. Te quiero mucho…. Mamá.

Muchas gracias a mi hermana Elsa por ese hermoso presente en el día de su cumpleaños el cual hago público.